lunes, 2 de julio de 2012

Carnet de identidad en el siglo XX: dos poetas palestinos contemporáneos


 
Mestizos, somos árabes también. 
Alguien que llegó a España hace diez siglos nos circula, 
conoce las estrellas, es caravana en el desierto.
Sarracenos con alfanjes y rodelas cabalgan todavía 
las llanuras hacia mezquitas asombrosas, 
anegando espacios y aposentos con una lengua de medias lunas.

Fernando Rendón


Resulta que estos últimos días he estado recordando un par de escritos pertenecientes a dos poetas palestinos: Samih Al Qassim (1939) y Mahmoud Darwish (1941-2008) y quise compartirlos.

Y es que la dignidad que emana de esos escritos de alguna manera remite a la situación tan crítica que hemos experimentado los mexicanos en los últimos días, jornadas en que privó una descarada irregularidad en los comicios y aún se intenta imponer en la presidencia a un personaje nocivo para el país y nada grato para las mayorías. Así, los ánimos están exaltados. Y esta exaltación viene dada por una sensación de despojo e impotencia; pues se ha pisoteado nuestro derecho a elegir; se nos ha arrebatado la posibilidad de decidir sobre aquello que consideramos lo mejor para nuestro presente y para nuestro futuro.  

Respecto a los poemas de esta ocasión, hace falta mirar un poco hacia atrás para conocer su contexto y así captar mejor la contundencia de estos poetas árabes. En primer lugar, hay que tomar en consideración que desde poco antes de 1948, año en que se fundó Israel -tras desembarazarse de la tutela británica-, inmigrantes judíos provenientes de todas partes del mundo llegaron a Palestina, ocupada desde la segunda década del siglo XX por los británicos. En un principio, para los habitantes palestinos esto no significó amenaza alguna y se les abrió las puertas. Sin embargo, repentinamente el número de inmigrantes aumentó. La presencia británica favoreció la creación de agrupaciones de apoyo a inmigrantes judíos, organizaciones que con el tiempo se convertirían en aparatos del estado israelí. Poco a poco los palestinos comenzaron a ser despojados de sus tierras, vulgar latrocinio perpetrado por los recién llegados. Fue en estas circunstancias que surgieron grupos armados (calificados de terroristas en occidente) que buscaban recuperar el territorio robado a los palestinos. 

He aquí un mapa muy ilustrativo de cómo Israel (en gris) fue apropiándose de las tierras palestinas:


Es de aquellos tiempos que nos habla Samih Al Qassim, quien a pesar de haber nacido en 1939, considera que su año de nacimiento fue 1948, año de gran impacto en su vida, pues corresponde -recordemos- a la implantación de ese injerto occidental en tierras palestinas: el estado de Israel.

EN EL SIGLO VEINTE

Aprendí a no odiar
durante siglos,
pero me obligaron
a blandir una flecha permanente
ante el rostro de una serpiente.
A blandir una espada de fuego
ante el rostro del Baal demente
a transformarme en el Elías del siglo veinte.

Aprendí
durante siglos
a no proferir herejías.
Hoy azoto a los dioses
que estaban en mi corazón,
los dioses que vendieron a mi pueblo
en el siglo veinte.

Aprendí
durante siglos
a no cerrar la puerta ante los huéspedes.
Pero un día
abrí los ojos
y he visto mis cosechas robadas
ahorcada la compañera de mi vida
y sobre las espaldas de mi hijo
surcos de heridas.
Entonces reconocí la traición de mis huéspedes
sembré mi umbral con minas y cuchillos
y juré en nombre de las cicatrices
que ningún huésped franquearía mi umbral
en el siglo veinte.

Durante siglos
no fui más que poeta
asiduo concurrente de los círculos místicos.
¡Pero me he transformado
en un volcán en rebelión
en el siglo veinte!

Por otro lado, los palestinos expulsados buscaron refugio en varios países vecinos (como Jordania y Líbano). Otros permanecieron en Cisjordania (pequeñas áreas al oriente del mapa) y a otros se les confinó en la Franja de Gaza (al suroeste del mapa), convertida hoy en día en el campo de concentración más grande del mundo -qué ironía. 

Pero aquellos palestinos que permanecieron en los territorios anexionados por Israel, conforman hoy en día una quinta parte de la población y se emplean en trabajos marcados por la precariedad. De éstos nos habla justamente Mahmoud Darwish:


CARNET DE IDENTIDAD 

Registra
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano.
¿Te enfadarás por ello?

Registra
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?

Registra
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espera, paciente, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis raíces,
se hundieron antes del nacimiento
de los tiempos,
antes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre...
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres,
que me enseñó la dignidad del sol
antes que a leer el alfabeto.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderas,
¿te complace?
Soy nombre sin apodo.

Registra
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tomillo.
Mi dirección
vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en sus calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo...
¿Te enfadarás por ello?

Registra
que soy árabe;
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba
yo, con todos mis hijos.
Que sólo nos dejaste
estas rocas...
¿No va a quitármelas tu gobierno también,
como se dice?
Registra, pues...

Registra
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie,
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!
Soy árabe.

Así las cosas, la situación de los palestinos en la Franja de Gaza continua igual. Y es de esperar que esto ya resulte irrelevante a la comunidad internacional y prefiera ocupar su atención en otros asuntos. Por otro lado, me sigue asombrando la avidez con que públicos numerosos asisten a aquellas películas en que se sigue mostrando al judío vejado por los antiguos egipcios o por las hordas hitlerianas. Y es obvio que, si se toma en consideración que las grandes compañías cinematográficas estadounidenses se encuentran en manos de judíos, adivinaremos de qué lado se inclina la balanza. 

Sí, es frustrante observar que así van las realidades de este mundo. Unas se invisibilizan y otras se sobredimensionan según sea el caso. Y en México no hay lugar en que no se haya vivido nada de lo que aquí ya se ha hablado. Por esta razón, pienso que el contenido de este post, no puede sernos tan ajeno.

Más información sobre poetas árabes contemporáneos:
Fuente del mapa:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se dice que la obra es la expresión de la personalidad del autor, de su ser, de su pensar, resultado de sus vivencias, de sus circunstancias, y qué mejor ejemplo de lo que ha vivido el pueblo Palestino desde hace ya casi un siglo que las dos obras literarias que nos compartes.

Duro es darse cuenta de lo que ha sufrido una Nación, la que ha vivido oprimida, sin derecho a decidir sobre su gobierno y siendo desterrados de su propio hogar. Creo que lejos estamos de vivir lo que ellos han vivido, un pueblo traicionado por quienes dijeron les ayudarían, dejando entrar a quienes después los expulsarían de sus tierras, de sus posesiones.
González Jansen, en su libro “La Revolución Palestina” señala como punto de partida de este terrible conflicto, el año de 1917, año en el que mediante un comunicado (conocido como la Declaración Balfour), el ministro británico hace patente el apoyo de su gobierno para la instauración de un Estado Judío en el territorio de Palestina … ahí comienza la historia de uno de los conflictos más violentos que hasta hoy en día subsiste.
Indignación, dolor, impotencia, desprecio… sólo ellos saben por lo que han tenido que pasar, cuántas generaciones han tenido que vivir en esa situación.

Id

Resih Umar H. B. dijo...

Hola.
Disculpa el retraso en la respuesta. Gracias por tu comentario, el cual, evidentemente, está muy bien documentado. Y la verdad es que se podría escribir muchísimo sobre los orígenes de este conflicto. De hecho, podríamos irnos hasta la segunda mitad del siglo XIX para hablar sobre el Sionismo, el movimiento que abogaba por la creación de una tierra para la población judía. Se pensó en muchos lugares para llegar a este fin (entre ellos Argentina y Uganda), no obstante, por razones históricas y religiosas, fueron más fuertes los argumentos que condujeron a la creación de un estado judío en Palestina, a pesar de que este lugar ya había sido habitado por los árabes desde hace varios siglos.
La creación del estado judío tardó aún varios años. En primer lugar, debido a que el Imperio Otomano no se desmanteló sino hasta 1923, año en que nace Turquía. Por otro lado, Inglaterra, que había estado alentando las independencias de los países árabes respecto al Imperio Otomano, una vez que lo derrotó en el contexto de la primera guerra mundial, se quedó en la zona -al igual que Francia- ‘tutelando’ a las naciones árabes recién independizadas. Fue en esta coyuntura que se dio la declaración Balfour de 1917 y fue así que los ingleses pusieron las bases para que poco a poco se creara Israel, pero a costa de la tierra de los palestinos.
Una vez que los judíos se sintieron ya seguros en ‘su país’, se constituyeron grupos terroristas judíos (como Haganá o Irgún Zvai Leumi) cuyos fines eran expulsar a los mismísimos ingleses de la zona y amedrentar a la población palestina. Fue así, que con ese tipo de acciones, los judíos fueron tomando control de esas tierras.
Bonita historia, ¿no?
Abrazos.