martes, 16 de septiembre de 2008

Mediados de septiembre ya.


"16 de septiembre no es una fecha de orgullo nacional:
es una calle de mendigos."
Arturo Meza

Ni tan querido y ni tan diario, ecco qualche pettegolezzo:

Este día, en que se conmemoran los 198 años del inicio de la lucha por la independencia de México (o la Nueva España, como se le conocía entonces), amanecí de muy buen humor. No, no fue por saberme libre de esa época en que los níveos gachupines se paseaban por aquí, muy señores de estas tierras, reservando a los criollos (los nacidos en México de padres españoles) los trabajos de menor jerarquía; y apartándose -como quien huye de un leproso- de indígenas y mestizos como yo. Creo que el buen humor venía sencillamente de saber que, durante el desayuno, podría saciar mi antojo de pan dulce y chocolate caliente, bebida cuyo consumo en la época colonial, al igual que fumar tabaco y seducir monjas, eran costumbres bien nice.

Anoche no quise ver el Grito de Independencia. ¿Cómo iba a permitirme ver por televisión a un presidente egresado de Harvard, tan ajeno a la realidad del mexicano promedio, loando la independencia del país, cuando hoy en día hasta los componentes de nuestra dieta básica (maíz, chile y frijol), ya son importados? Vaya que a principios de este año, al dar luz verde al ingreso de los productos agrícolas provenientes de Estados Unidos, a los campesinos de nuestro país se les dio el tiro de gracia. De este modo se terminó por dar jaque-mate a nuestra soberanía alimentaria que, ya desde la década de los setentas, empezaba a resquebrajarse. En fin.

En este rinconcito del Ombligo de la Luna -concretamente en la parte del Cerro del Viento donde vivo-, en comparación con años anteriores, la noche de ayer estuvo tranquila: no fue tanta la escandalosa quema de cohetes, y no hubo fuegos artificiales con los colores de la bandera, cosa que sí extrañé. Incluso la feria que llegaba a instalarse por esta zona, obstruyendo la circulación y obligándonos a muchos a buscar una ruta alterna para entrar o salir, duró relativamente pocos días.

Hoy por la mañana, tampoco quise ver el desfile castrense televisado. Ya me resulta una costumbre bastante enfadoña la exhibición de los letales instrumentos de trabajo de la milicia, amedrentando tácitamente, mandando su mensaje de que no hay que hacer enojar a Papá Gobierno, si no, esos serán los hierros con que os dará -como en 1968- una buena madriza. Decidí mejor entrar a leer las noticias. Lo primero que salta a la vista en el diario La Jornada es la siguiente nota:

"Suman 7 muertes y 101 heridos por explosiones en Morelia."

Dos granadas fueron arrojadas anoche en la plaza principal y una más a 200 metros, en pleno festejo patrio. "Acto terrorista" apunta al crimen organizado, dijo el gobernador Leonel Godoy.

Ernesto Martínez Elorriaga, corresponsal.
Publicado: 16/09/2008 09:19

Morelia, Mich. Siete personas muertas y 101 lesionadas es el saldo hasta el momento del atentado con granadas ocurrido anoche en el centro histórico de Morelia, en el preciso momento en que el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, concluía el tradicional Grito de Independencia.

Godoy calificó la agresión como un “acto terrorista” y declaró día de duelo estatal, además de que pidió que en los 113 municipios del estado se ondeé a media asta la bandera para condenar los hechos.

Elementos del Ejército Mexicano y de la Policía Federal resguardan el primer cuadro de la capital michoacana (...)

Al terminar de leer, el buen humor con que comencé mi día se convirtió en angustia. Yo que no estaba dispuesto a ondear gregariamente mi bandera, de corazón la puse a media asta. Y recurrí, como suelo hacer, a este tipo de logoterapia. Pero aún no me siento bien.

Imagen: Chiles septembrinos.