domingo, 23 de noviembre de 2008

Per lei

Gusto de esa sensación de paz que prevalece en tu hogar. Afuera la hostilidad del mundo; adentro, el lugar donde convives con los que quieres.

Cómo no adorar esos viernes en que, después de la actividad con que cerramos el día, me invitas a quedarme y me haces partícipe de tu espacio. Al cerrar la puerta le damos la espalda a los malos momentos laborales y, antes de dormir, hacemos un recuento de los instantes que hemos disfrutado.

Abrir los ojos, contemplar las flores del patio siendo iluminadas por el sol; recibir el saludo de buenos días con la luz de tu sonrisa, son apenas un ápice del gozo que me produce saberme parte de tu vida.

Aprecio la afabilidad con que los miembros de tu familia me invitan a sentarme a la mesa para salir del ayuno. Me gusta escucharlos pronunciar mi nombre. Me doy cuenta, con no poca alegría, de la rapidez con que los tuyos me han aceptado. Las voces de tus padres, las ocurrencias y juegos de las niñas, me son ya tan familiares como los sonidos matinales de la calle donde vivo.

Descubrir en los estantes de tu habitación algunos de mis libros preferidos, y aquellos que me gustaría leer, ha sido una buena razón para decir que sí, que si coincidimos aquella tarde fue por algo: estos momentos nos estaban reservados. Y al callar, al dirigirnos la mirada mientras caminamos de la mano por los lugares que nos resultan más significativos, parece que lo vamos confirmando.

En momentos así me es inevitable pensar en todo el camino que tuvimos que recorrer para encontrarnos. Yo no tengo dudas: sé muy bien que el tiempo aún nos tiene reservadas muchas cosas. Que así sea.


6 comentarios:

yo dijo...

WOWWWW!!! Que bella reflexión! Enhorabuena! mi señor Resih, me alegra saber que este momento es todo suyo, disfrute de las cosas lindas que día a día le regala este mundo que trae tristezas y alegrias. YA ERA HORA!

Alejandro Larracilla dijo...

Al respecto.

No creo que "Ya" era la hora. La "hora" lo ha sido siempre. Pero, siempre, hemos evitado esas horas.

Sin embargo todo tiene, y es bien sabido, altibajos. Este es tu viaje por las alturas, al rato ¿quién sabe? De ahí que me alegra sobremanera escuchar (digo escuchar porque lo leí en voz alta) tus palabras en mis palabras.

Sin omitir la buena estructura de tu redacción, creo que lo más valioso de esta entrada es el ánimo que participa en el movimiento de tus dedos al teclear los párrafos.

Me gusta y me gusta y me gusta. Y así seguiremos.

Otra cosa: ¿A poco no es de gran valía ser parte de otros espacios, sobre todo, cuando estos parecía haber existido en un sueño?

Alejandro Larracilla dixit

Anónimo dijo...

Yo nostalgio
Tú nostalgias...

En fin...


saludos cordiales


gabriela

Ruth Lizbeth Acosta dijo...

Que lindo eso que tienes... espero lo conserves por siempre... Has encontrado lo que muchos(as) buscamos... te felicito!

Resih Umar dijo...

Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido.

Patysol dijo...

Bien, si he de contradecir mi dicho sobre cierto tipo de comentarios en tu blog, pues ha de ser éste el momento. Ahora que ya no sé si sea éste el más conveniente... ya te contaré el por qué...



Despertar, dirigirme de forma apresurada a la habitación en la que te encuentras descansando, darte los buenos días con un beso cargado de cariño, despiertas, la dicha se dibuja en mi rostro al saberme correspondida.

Me recuesto a tu lado y me cuelo entre tus brazos para sentir tu calor, súbita e irremediablemente llega a mi la tonada de esa canción... y no me importa que digan que está trillado... sonrío, me preguntas la razón aún cuando ya sabes la respuesta, pues te la hago saber en cada beso, en cada abrazo, en cada mirada...

Éste, es sólo uno de los momentos que más disfruto a tu lado.

TE QUIERO MUCHO