martes, 10 de junio de 2008

Memorias del saqueo.


"Los pueblos que no conocen su Historia,
están condenados a repetirla."
Winston Churchill

Una de esas tardes de cine en Ciudad Universitaria, asistí a la proyección de un par de documentales: "La gran venta" y "Memorias del saqueo".

En "La gran venta", del director alemán Florian Opitz, se analiza el problema de la privatización como premisa dogmática de los gobiernos neoliberales en pro de la "eficiencia". Se mencionan las privatizaciones de la electricidad en Sudáfrica, los ferrocarriles en Inglaterra, el agua en Bolivia y los servicios médicos en Filipinas. Se ofrecen testimonios de las consecuencias locales que desencadenan las medidas dictadas por organismos globales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Es un trabajo ampliamente recomendable que confronta al espectador con una realidad que está lejos de ser color rosa.

"Memorias del saqueo" -trabajo del que aquí se ofrecen algunos fragmentos- es un impactante recuento de las "reformas estructurales" llevadas a cabo en la República Argentina durante los mandatos de Carlos Saúl Menem (1989-1999) y Fernando de la Rúa (1999-2001). Estos personajes, como buenos seguidores de la escuela de Margaret Thatcher, se dieron a la tarea privatizar a diestra y siniestra: "Nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en las manos del Estado", decía el primer mandamiento del 'Decálogo Menemista'. Las consecuencias están a la vista de todos. ¿Cuántos en América Latina no quedamos sorprendidos con las noticias de la agonía de esta hermana república austral? ¿Cómo es que agonizaba un país que, en ámbitos como la educación, ha sido un ejemplo para muchos latinoamericanos?

Este documental es una advertencia (y sobre advertencia no hay engaño): en México se está buscando implantar aquello que en Argentina ha probado ser un acto de lesa-patria: la privatización del petróleo. Los que están en el poder se están aprovechando (y burlando) de la pasividad y la apatía de muchos mexicanos. A estos últimos habría que gritarles que las cosas no dejan de existir por el hecho de no querer verlas.

Primera parte:



Segunda parte:

No hay comentarios.: