domingo, 18 de noviembre de 2007

Ontem, hier, ieri.

Una mañana de sábado. Sensación de vacío. Pocos deseos de salir. Tomar el transporte público. El metro falla. Retrasarse. "Desalojen el vagón", piden. Tomar otra ruta. Percibir a lo lejos una cara conocida. Saludar. Intercambiar unas cuantas palabras. Despedirse. Transbordar a otra línea del Metro. Quedarse dormido en el vagón. Llegar a Ciudad Universitaria. Facultad de Ingeniería. Entrar al auditorio. Clase de teatro un tanto soporífera. Sensación de vacío dentro del auditorio. Tarde soleada de sábado. Sentir frío por dentro. Un par de llamadas. Regresar a casa. Transporte lento y lleno a reventar. Sentir entre el tumulto esa sensación de vacío que regresa. Llegar a casa. Abrir la puerta. Encontrarse solo. Subir a la habitación. Recostarse. Cerrar los ojos. Encontrar tras de los párpados la misma sensación de vacío. Quedarse dormido. Despertar un par de horas después. Una llamada. Una invitación a salir. Silencios. ¿Cómo explicar que el ánimo está por los suelos? Disculparse por estar indispuesto. Noche de sábado. Silencio en la casa. El sentimiento de vacío está presente en cada rincón. Tomar un té. Optar por irse a dormir. Una llamada más. Escuchar su voz desde el lugar en que se divierte. Despedirse. Desear un abrazo. Volver a dormir. Despertar y encontrarse con que la sensación de vacío sigue ahí.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Día de Muertos en México.

Como cada año en estas fechas tenemos en nuestro país el Día de Muertos. Es un día que tiene sus raíces en el mundo prehispánico. Para las viejas generaciones implica pasar un tiempo recordando lo que sus muertos significaron en vida y la posibilidad de recibir la llegada del espíritu de los fallecidos, por esa razón se suele poner una ofrenda con la comida y los brebajes preferidos por los difuntos. Sin embargo, para los niños -me pesa corroborarlo con una punzada en el hígado- sólo significa aparentar ser un personaje de película norteamericana de terror y salir a las calles a imagen y semejanza de los párvulos gringos a pedir un "truco o trato", la única diferencia es que aquí se dice: "¿Me da mi calaverita?".

Por otro lado, hay muchos lugares dentro de México donde aún se conserva el culto a los muertos. Las ceremonias que se llevan a cabo en Patzcuaro, Oaxaca, Mixquic, el Zócalo de la Ciudad de México, etc. se han vuelto prácticamente atractivos turísticos y hasta parece que la derrama económica de estos días resulta más deseable que la visita misma del espíritu de los muertos: por algo se promociona tanto (véase este video). En conjunto se ha convertido en un San Valentín o en un Día de las Madre más. La denominación importa poco: lo que varía e importa es el producto a comercializar.



A pesar de esa ola de consumo, no hay duda de que aún hay gente que realiza este culto con mucho respeto (véase este segundo video) y que recuerda a sus muertos con cariño. Yo por dentro ya he encendido un cirio por los míos.