martes, 21 de agosto de 2007

Recordando a "La Caravana".

Recuerdo que este programa lo pasaban los domingos en el canal 13, desde finales de la década de 1980 hasta mediados de 1990, cuando todavía era "Imevisión" y era un canal del Estado. Tiempo después fue privatizado y pasó a manos de Ricardo Salinas Pliego, quien optó por denominarlo "Televisión Azteca".

Ausencio Cruz y Víctor Trujillo eran los conductores. De ahí salieron todos los famosos personajes de Víctor Trujillo (Brozo, Estetoscopio, El Charro Amarillo, etc.). Una de las secciones de este programa era "La Pirinola", una parodia de los programas de concursos a los que acude mucho personal con la ilusión de ganarse algo. Aquí se podía ver a Margarito Pérez (Ausencio Cruz), representación del proletario mexicano, a quien siempre le iba mal ("lo llevaban al baile"), a pesar de ser un tipo de buen corazón. En el segundo sketch se caracteriza a uno de esos hijos de padre acaudalado, tan comunes en algunas zonas del sur y del poniente de la Ciudad de México. Podría decirse que estos personajes representan la polaridad social existente en nuestro país. Ya lo decía Tomás Mojarro: "Mis valedores, esto... ¡esto es México!".





2 comentarios:

Alejandro Larracilla Baltazar dijo...

¿Quod novis?

¡Buenísimo papi!, ja ja ja. Ya tenía un rato que mi memoria no se ponía a funcionar. Ya recuerdo esos días, en los que, mientras hacía la tarea como todo buen estudiante de... no sé qué, se escuchaba al fondo el programita ese. Me cae que recordar es volver a vivir. Creeme que si pudiera volver el tiempo atrás, me colocaría exactamente es ese espacio, pues fue justo ahí donde dexé lo que no debía y me monté al caballo de caos. En fin. Gracias por darme este momento, pues seguido de éste texto, le doy clic al videito.

PD. Mira, yo soy del poniente de esta citate y estoy más jodido que el jorobado de Nuestra Señora, ¡me cae!

Alejandro Larracilla Baltzr dixit.

Pseudónimo: Umar Ibn Faustus. dijo...

Sí, recordar es una muestra de que, de alguna u otra manera, se ha vivido. No es de sorprender que con cada recuerdo relevante suspiremos. Y no faltará quien diga que en cada suspiro, se nos va la vida. En fin.

"Se va la vida, se va al agujero, como la mugre en el lavadero".